
El balón intragástrico es un tratamiento temporal y mínimamente invasivo que ocupa espacio dentro del estómago, ayudando a controlar las porciones y facilitando la pérdida de peso como parte de un programa integral.
El balón intragástrico es un dispositivo médico que se coloca temporalmente dentro del estómago mediante endoscopia, sin incisiones ni cirugía abdominal. Una vez colocado, se llena hasta alcanzar el volumen indicado, ocupando parte del espacio del estómago y ayudando a controlar las porciones y facilitar la pérdida de peso.
El procedimiento forma parte de un tratamiento integral y debe acompañarse de seguimiento médico y nutricional para favorecer cambios sostenibles en la alimentación y el estilo de vida.

La indicación de un balón intragástrico se determina mediante una evaluación individual. El peso y el IMC son importantes, pero también se consideran la salud metabólica, las enfermedades asociadas, los tratamientos previos y los objetivos de cada paciente.
Puede ser una alternativa para determinados pacientes con sobrepeso u obesidad que buscan una opción endoscópica y no quirúrgica para el manejo del peso.
Se consideran los intentos previos de pérdida de peso, incluyendo cambios en la alimentación, actividad física y otros tratamientos, así como los resultados obtenidos.
El IMC, los antecedentes médicos, la anatomía gástrica, las enfermedades asociadas y los objetivos de cada paciente ayudan a determinar si el balón intragástrico es una opción adecuada.
El balón intragástrico se coloca mediante endoscopia, sin incisiones abdominales y sin modificar permanentemente la anatomía del aparato digestivo.
Permanece dentro del estómago durante un período determinado y posteriormente se retira mediante un procedimiento endoscópico.
El balón intragástrico ayuda a controlar las porciones y puede favorecer una pérdida de peso clínicamente significativa cuando se acompaña de cambios en la alimentación, actividad física y seguimiento profesional.
El período con el balón permite trabajar en nuevos hábitos de alimentación y estilo de vida, con acompañamiento médico y nutricional orientado a mantener los resultados a largo plazo.
Durante los primeros días pueden presentarse náuseas, vómitos, sensación de presión, reflujo o dolor abdominal mientras el organismo se adapta al balón. Estos síntomas suelen mejorar progresivamente y se manejan con tratamiento médico.
Aunque no requiere cirugía, el balón intragástrico no está exento de riesgos. En algunos casos pueden presentarse intolerancia persistente, úlceras, sangrado, migración o desinflado del balón, entre otras complicaciones que pueden requerir su retiro anticipado.
El balón permanece en el estómago durante un período determinado y debe retirarse en el tiempo establecido para el dispositivo utilizado. Los resultados a largo plazo dependen también de los cambios en alimentación, actividad física y estilo de vida.
El seguimiento durante el tratamiento permite evaluar la tolerancia al balón, la evolución del peso y el estado nutricional, además de detectar y tratar oportunamente cualquier complicación.
Durante los primeros días es frecuente presentar náuseas, sensación de llenura, cólicos, reflujo o vómitos mientras el estómago se adapta al balón. Generalmente estos síntomas disminuyen progresivamente y pueden controlarse con el tratamiento médico indicado.
Después de la colocación se inicia una alimentación líquida y posteriormente se avanza de forma progresiva según la tolerancia. El objetivo es permitir la adaptación del estómago y establecer gradualmente una alimentación adecuada durante el tratamiento.
La mayoría de los pacientes puede retomar progresivamente sus actividades habituales una vez superado el período inicial de adaptación. El tiempo puede variar según la tolerancia y evolución de cada persona.
El balón es una herramienta temporal dentro de un tratamiento integral. El seguimiento permite evaluar la evolución del peso, la tolerancia al dispositivo y realizar ajustes durante todo el proceso.
Durante el tiempo que permanece colocado se realizan controles periódicos para evaluar la tolerancia al balón, la evolución del peso, la alimentación y el estado nutricional, además de detectar y tratar oportunamente cualquier síntoma o complicación.
La alimentación se adapta progresivamente a la tolerancia y necesidades de cada paciente. El acompañamiento nutricional ayuda a cubrir adecuadamente los requerimientos de proteínas, vitaminas y minerales y a establecer hábitos que puedan mantenerse a largo plazo.
El tratamiento no termina al retirar el balón. Mantener el seguimiento médico y nutricional, la actividad física y los cambios en el estilo de vida es fundamental para favorecer el mantenimiento de los resultados alcanzados.
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Depende del dispositivo utilizado. Existen balones diseñados para permanecer diferentes períodos, generalmente entre 6 y 12 meses, por lo que la elección se individualiza según las características y objetivos del paciente.
Los resultados varían según el dispositivo y el paciente. Como referencia, los balones intragástricos pueden producir aproximadamente 10–20 % de pérdida del peso corporal total, acompañados de un programa de cambios en el estilo de vida.
No. La mayoría de los balones se coloca mediante endoscopia, sin incisiones abdominales.
Durante los primeros días es frecuente sentir llenura, náuseas o molestias mientras el estómago se adapta. Estos síntomas suelen disminuir progresivamente.
Sí. Una vez superado el período inicial de adaptación, la actividad física puede retomarse progresivamente según la tolerancia y las indicaciones del equipo tratante. El ejercicio forma parte fundamental del tratamiento, ya que ayuda a preservar masa muscular, mejorar la salud metabólica y favorecer el mantenimiento de la pérdida de peso.
Sí. El balón es temporal y puede existir reganancia de peso. Por eso el tratamiento debe aprovecharse para establecer cambios sostenibles y continuar el seguimiento después del retiro.
El balón se retira según el tiempo establecido para el dispositivo. Posteriormente se continúa el manejo médico y nutricional y, si es necesario, se valoran otras estrategias para el control del peso.
Una evaluación médica y nutricional permite determinar si el balón intragástrico es una buena alternativa para ti o si existe otro tratamiento para la obesidad más adecuado según tus necesidades y objetivos.













CIN-O
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